01 marzo, 2015

El caldero de Tolkien

Hace tiempo, en otro sitio, recuerdo que pensaba en un nombre para denominar a ciertas estrategias para inventar cuentos. En algún libro, que ahora olvidé, y que siento, leí una explicación de J. R. R. Tolkien sobre su proceso de creación. El escritor llegó a decir en una ocasión que, antes de escribir una nueva historia, ideaba un caldero imaginario donde mezclaba todos los materiales que pensaba utilizar. De esa manera nació El Caldero Mágico, quizás el más importante de los artefactos narrativos que suelo emplear en mi trabajo como docente.

Contomundi fue uno de mis blogs, el que mejor recuerdo, y allí conté las cosas que sabía sobre cuentos populares, lengua y tecnologías narrativas. Pero puedes creerme si te digo que nunca llegué a sospechar que algunas de sus historias habían llegado tan lejos. Por ejemplo, este caldero mágico. Así, pensé en retomar de nuevo aquel blog original, aunque luego consideré que segundas partes nunca fueron buenas. Por esa razón, y porque quiero renovar algunos de mis artefactos, aquel blog ha renacido de algún modo en Flipboard. Ahora se llama Contomundi Transmedia y tiene formato de revista, donde tendrán cabida mis sugerencias y, sobre todo, algunas de vuestras mejores aportaciones...

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