28 agosto, 2014

La narración en el aula

Probablemente, la forma más poderosa de comunicación que tenemos a nuestra disposición en el aula es la narración de cuentos. Es el recurso más simple y a la vez más importante que poseemos para entretener y colaborar, para persuadir y aprender. El argumento de que Internet y las tecnologías digitales convierten en algo antiguo a la narración es sencillamente estúpido. De hecho, no existe ninguna cultura que no disponga de su propio imaginario narrativo. Porque la gente, en cualquier lugar, olvida con frecuencia fechas y datos, pero recuerda siempre las historias.

A pesar del magnetismo de la narración de cuentos, en el aula puede haber dificultades para usarla. Por ejemplo, ¿hay que realizar algún tipo de programación?, ¿es mejor valorar sólo la diversión que causen los relatos?, ¿se deben considerar las diversas estrategias narrativas?… De entrada,  aquí dejo algunas ideas:

  • Compartir las historias propias, aunque sólo sea por diversión. Es una manera de generar un buen clima en el aula.
  • Utilizar una historia como introducción a un tema. Se trata de una técnica ya conocida, pero que sigue siendo igual de eficaz.
  • Relacionar las características de la narración con determinados objetivos de aprendizaje. Por ejemplo, con las habilidades de leer y escuchar.
  • Contar historias para aumentar la participación del aula.

 

REFERENCIA: Storytelling in the Classroom as a Teaching Strategy, de Jordan Catapano.

14 agosto, 2014

Digital Storytelling

La narrativa digital o digital storytelling se empezó a desarrollar con las cámaras de vídeo, que popularizaron las historias narradas con imágenes y con sonido. Después de la aparición de Internet, fue posible compartir todas esas historias que la gente -y los medios de comunicación- creaban en cualquier parte del mundo.

En la actualidad, hay otros medios para contar historias empleando recursos informáticos y diversas aplicaciones , que cada vez ofrecen más opciones, incluso en las plataformas móviles. Eso llevó a algunas personas a plantear si el nombre de narrativa digital era la expresión más apropiada. Así hicieron Bryan Alexander y Alan Levine